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Cuando el mundo rural se hace visible desde sus escuelas: la red de escuelas rurales OEI-COTEC

Oficina OEI-Mercosur en Uruguay . 22/05/2018
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Desde hace años venimos promoviendo redes de docentes en muchos campos vinculados a la ciencia y su enseñanza. Allí están la Comunidad de Educadores para la Cultura Científica, la Red de Divulgadores de Ciencia, los Clubes Iberoamericanos de GeoGebra y de Scratch. Todos ellos se han generado en condiciones muy aceptables de conectividad. 2017 fue el año en que, con el apoyo de la Fundación COTEC, empezamos a trabajar en consolidar un trabajo colaborativo entre Escuelas Rurales.

La red se generó sobre la base de las escuelas del programa de la OEI "Luces para Aprender" en su acción en Uruguay, pero desde noviembre del año pasado se ha ido ampliando a todas las escuelas rurales de Iberoamérica.

No es sencillo vivir y trabajar en ámbitos en los que se carece de energía eléctrica y otras comodidades similares a las que estamos acostumbrados desde el primer mundo. Hacer labores en el campo tiene sus incomodidades, pero son seguro mucho más leves que la labor de educar.

Después de quince meses de trabajo en la generación de esa Red podemos decir que tienen mucho que mostrar y que enseñar a los demás. Un mundo rural es más acotado, más tranquilo que el mundo urbano.

El mundo rural tiene una enorme importancia para la sostenibilidad: “Todos los grandes retos a los que se enfrenta hoy la humanidad para avanzar hacia el logro de un futuro sostenible –ya sea erradicar la pobreza extrema y el hambre, conseguir la educación universal, la igualdad entre los géneros, reducir la pérdida de biodiversidad y otros recursos medioambientales, etc.- exigen una atención prioritaria al desarrollo rural. De hecho la necesidad del desarrollo rural se asocia, habitualmente, a la existencia de graves problemas que afectan a quienes viven en este medio, particularmente en los países en desarrollo, pero también en los países llamados desarrollados.” Pero el mundo rural genera un gran reto para todos los Estados: que todo niño o niña debe ser escolarizado y educado viva en el lugar que viva.

Llamamiento a Escuelas Rurales de Iberoamérica a unirse a la red

Basta con poner los datos en el formulario que se enlaza y nos pondremos en contacto contigo para incorporar a tu escuela.

En nuestros trabajos en torno a la Década de la Educación por la Sostenibilidad nos atrevimos a un formular un decálogo de una Nueva Cultura Rural:

-Hacer posible el protagonismo del mundo rural y valorar su papel en la conservación de la Naturaleza.

-Fomentar una economía multifuncional como medio para fijar población.

-Conservar y transmitir lo que tiene de valioso su tradición oral y empírica.

-Adecuarse a los nuevos modelos de gobernanza y gestión patrimonial y económica.

-Crear una cultura de consumo local.

-Abrir el debate sobre la definición de una Nueva Cultura ante los cambios y transformaciones del mundo rural y los desafíos del cambio climático.

-Estudiar estrategias para asimilar a los nuevos pobladores dentro de un contexto identitario y coherente.

-Propiciar recursos formativos y de gestión para una economía sostenible.

-Trasladar los valores y la importancia del mundo rural a la sociedad urbana.

-El futuro está en el campo.

Los relatos que van formulando los docentes de las escuelas rurales de la red muestran la importancia de lo que formulábamos en el punto 9 se haga realidad en el mundo educativo. Eso va a reforzar los demás puntos ya que un docente rural es un miembro clave de su comunidad. Como dice Sebastián Gadea, un docente de Uruguay, en la escuela es el maestro que tiene en ella varios roles: maestro, padre y vecino. En estas comunidades la Escuela debe ser el punto del que debe partir los demás elementos que configuren el bienestar de la Comunidad.

Ojalá, y no muy tarde, tengamos a más escuelas rurales, ahora son 210, las que integren la red más bonita que se ha lanzado desde la OEI y la Fundación COTEC.

A todos aquellos que lo sean basta con dejar sus datos aquí y pronto les escribiremos.

Juan Carlos Toscano y Angélica Páez