Seminario Iberoamericano sobre Jornada Escolar Extendida en República Dominicana

El Seminario Iberoamericano  “Jornada Escolar Extendida: Una oportunidad para fortalecer la calidad de la educación”, tuvo como objetivo promover un espacio de conocimiento, reflexión e intercambio, en torno a las oportunidades y los desafíos de la Jornada Escolar Extendida para la mejora de la calidad educativa, desde las políticas de gobierno, la cultura educativa y la práctica escolar en la región.


El encuentro, que se realizó en Santo Domingo, República Dominicana, el 22 y 23 de setiembre de 2015, fue organizado por el Ministerio de Educación (MINERD) y la OEI, con el apoyo de la Fundación SM de España y del Instituto Nacional de Formación y Capacitación del Magisterio (INAFOCAM).

El acto de apertura estuvo encabezado por el Presidente de la República Dominicana, Licenciado Danilo Medina; el Ministro de Educación, Licenciado Carlos Amarante; y por la Directora de la Oficina de la OEI en República Dominicana, Catalina Andújar. También acompañaron la ceremonia la Ministra de Educación Superior, Ciencia y Tecnología, Doctora Ligia Amada Melo; la Ministra de la Mujer, Licenciada Alejandrina Germán; y la Presidenta del Senado de la República, Cristina Lizardo.

La Representante de la OEI en República Dominicana abordó el gran desafío que enfrenta en la actualidad la región iberoamericana para poder avanzar hacia una educación de calidad. Andújar afirmó que es necesario saldar la deuda histórica que existe en términos educativos y dar respuesta, además, a las nuevas demandas que surgen en nuestra sociedad.

“Al año 2015, República Dominicana no solo superó la meta establecida para ese año, sino que superó incluso la meta prevista al 2021, con más de un 55%, de escuelas de educación primaria de jornada extendida”, expresó. Enfatizó, no obstante, que esta meta cuantitativa debe ser fortalecida con aspectos cualitativos vinculados a la calidad, para lo cual hay que redoblar los esfuerzos.

 

Experiencias en la región

Durante el primer panel del seminario “Experiencias de Jornada Escolar Extendida en Iberoamérica: Prácticas dirigidas al Fortalecimiento de la Gestión Pedagógica”, Virginia Tort de Uruguay, compartió una exposición bajo el título “La escuela, asunto de todos”.

Por su parte, Jacqueline Moll, de Brasil, guió su presentación en torno al “Compromiso social en el marco de las alianzas”.

El Director de la Oficina de la OEI-Mercosur en Uruguay, Ignacio Hernaiz, brindó una charla titulada “La Convivencia Escolar en el marco de una jornada escolar de tiempo completo en la región”.


Hernaiz hizo hincapié en que “la OEI no es una agencia de cooperación de carácter neutro, sino que tiene un compromiso con los derechos humanos y la democracia, fruto de su visión y enfoque del mundo de hoy, con sus problemas y desafíos”.

Además, parafraseó al Presidente de la República Dominicana, cuando indicó que la educación es la otra cara de la libertad. También recordó a los presentes el último libro de Juan Carlos Tedesco, titulado “Educación: la urgencia del largo plazo”, a fin de remarcar el sentido de la educación como estrategia de desarrollo, para la construcción de una sociedad más justa.

 

Educar en la memoria

Hernaiz realizó una síntesis sobre las metas 2021 y los objetivos del Instituto Iberoamericano de Educación en Derechos Humanos, refiriéndose a una de las dimensiones de la educación en derechos humanos, la retrospectiva, constituida por la memoria activa. “La memoria relativa a los terrorismos de estado en América Latina, y a la importancia de educar para que nunca más se perpetren genocidios y violaciones a los derechos humanos”, explicó.


Por otro lado, señaló la relevancia de encarar la otra perspectiva del enfoque de derecho aplicado a las políticas públicas, vinculadas al presente y al futuro, lo que a su entender plantea la importancia de encarar los derechos desde un punto de vista transversal.

“Si un periodista me pregunta cómo explicar sencillamente la educación en derechos humanos, yo contesto que consiste en educar en la memoria con la participación, y para la inclusión y la convivencia”, ejemplificó.

 

Educación y convivencia

Por otro lado, reflexionó en torno a la agenda de derechos humanos, en la que aparecen ejes de trabajo como migraciones, género, discapacidad, pueblos originarios, pobreza y exclusión. “Estamos comprometidos en la construcción de ciudadanía, el respeto a la diversidad y a la integración regional”, manifestó.

Luego, hizo referencia a las reformas educativas en América Latina, donde la estrategia de jornada extendida ha sido muy valorada y ha obtenido resultados muy positivos en la mejora de la convivencia y de la calidad educativa.

En ese sentido, planteó una caracterización para explicar cómo las tradiciones escolares impactan en los modelos de convivencia. Hernaiz destacó como nocivo para el mejoramiento de los climas educativos, la autoridad docente fundada en la formalidad del cargo, la importancia del saber como eje de la profesión docente, el silencio como símbolo de orden (contribuyendo a la invisibilidad de los alumnos), la condena del conflicto, la disciplina aplicada desde un enfoque punitivo, y la no integración de las familias en la comunidad educativa.

Frente a estas tradiciones, indicó que el nuevo paradigma de la convivencia democrática, plantea abogar por el respeto, responsabilidad, participación, estimular a que haya acuerdos, reflexión, no violencia, comunicación, cooperación, confianza, no discriminación, sinceridad, consejos de aula, consejos de convivencia y/o de participación, profesores tutores, mediación y resolución de conflictos, entre otros. Este nuevo paradigma considera a los alumnos como sujetos de derecho y se fundamenta en el diálogo, la reparación y la participación (*).

Algunas señales de alerta sobre la aplicación de los nuevos paradigmas residen en las políticas educativas, que actualmente promueven ciertas dinámicas seudo participativas, generando un obstáculo para la inclusión universal al trabajar solamente con los “elegidos” (buenos alumnos, y familias ejemplares). También reflexionó sobre los resultados de las políticas “compensatorias” para alumnos con mayores dificultades, que se desarrollan en forma “paralela” al desenvolvimiento cotidiano de la tarea educativa.

A su entender es necesario actuar en los centros educativos para favorecer la inclusión y provocar la ruptura de dicotomías, tales como intelectual versus manual, escuela versus comunidad, el cuerpo versus los saberes; y problematizar los riesgos que trae aparejada la pedagogía del castigo y otras dinámicas de expulsión y segregación, así como las consecuencias de la pobreza referidas a los niveles de exclusión del sistema educativo. 

(*) Estas reflexiones formaron parte del Seminario “Convivencia Educativa, Claves para la transformación de la Educación Media”, organizado en el mes de agosto en Montevideo por la OEI y el Consejo de Educación Secundaria.

 

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