Retornar al Uruguay

La Psicóloga Andrea Romero,Tallerista de los encuentros entre retornados, nos explica qué significa retornar al país de nacimiento, poniendo de manifiesto los sentimientos y retos a los que se enfrentan las personas que regresan a su propio lugar. Además, analiza estas experiencias desde su perspectiva profesional, exponiendo la realidad cotidiana a la que se enfrentan.

Por Andrea Romero. Psicóloga del Proyecto “Ventanillas Únicas”

Retornar implica volver a un lugar, a una situación, a un estado anterior. Este “volver a un lugar” pone de manifiesto una forma de encuentro o de reencuentro, que atraviesa las subjetividades y genera una mezcla de fantasías con realidades.
En el trabajo con personas en situación de retorno, las primeras impresiones dejan claro el “no estar aquí, ni tampoco allá”, proceso que conduce a una “crisis” o a una especie de quiebre que trae aparejado considerar la posibilidad de reubicarse nuevamente en el lugar de origen o lugar conocido, o en el que estuvieron previamente.

Su primera necesidad cuando llegan al país de origen, es la necesidad de conseguir un trabajo, que les permita ubicarse y proyectarse, y que empiece a devolverles el sentido de pertenencia y de permitirse visualizar un futuro posible.
Tiempos de reacomodación, de encuentros,  desencuentros y de reencuentros, consigo mismo y con un entorno que no es el mismo que el que se dejó al partir.
En este reacomodarse se manifiesta de forma explícita el “temor a lo desconocido”  (o a lo conocido que ya no es lo mismo).

Se comienza entonces un trabajo que permita reubicarse en un lugar definido y así poder apropiarse y luego permanecer.

A nivel general desde Ventanillas Únicas se promueve un espacio y un tiempo de contención, acompañando desde la escucha y una mirada particular, ahuyentando miedos, soledades y desamparos.

Desde la escucha del otro, los discursos se tiñen de colores diversos, el encuentro con los semejantes, compartiendo vivencias y experiencias se nutre de historias, “del allá”, encontrándose con recuerdos que “del acá” para ir aproximándose al “aquí y ahora”.

Encuentros que proporcionan seguridad en la mayoría de los que llegan, de intercambios, de expectativas, de esperanzas y de sueños, de deseos de permanencia y de estabilidad. 

Entre palabras, miradas, gestos, vaivenes y movimientos se llega a un lugar que se materializa con el acceso al trabajo y a la vivienda. “Conseguí trabajo. Voy a poder alquilarme algo”, comenta un retornado, luego de dos meses de llegar de España.
Esto resuena en los demás que también “están en la misma” y potencia posibilidades y entonces, sólo entonces, el proceso avanza. 
Una retornada hace nueves mes al país comenta: “a veces el ánimo y el empuje que necesitas, no te lo da ni tu propia familia cuando llegas después de un largo tiempo”.
Se vislumbran nuevos horizontes y este tiempo de encuentros y de acompañamientos renueva y sostiene.

Otra voz expresa al final de un taller: “yo necesito un buen empujón para arrancar de nuevo”.

Le contestan: “poco a poco se consigue...”
Tiempo de cambios, queda mucho por andar... Los sueños son tuyos y concretarlos también.

 

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