Estela de Carlotto fue homenajeada por países de América Latina

La Presidenta de la Asociación Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto, recibió una placa de parte del Ministerio de Educación y Cultura, la Secretaría de Derechos Humanos de la Presidencia de la República y de la Oficina de la Organización de Estados Iberoamericanos-Mercosur en Uruguay, en la que el pueblo uruguayo manifiesta su reconocimiento a su compromiso con la cultura de la paz y con la defensa de los derechos humanos, en el marco de su nombramiento como Ciudadana Ilustre de América Latina, por la Asociación Latinoamericana de Integración (Aladi).

La Aladi declaró Ciudadana Ilustre de América Latina a Estela de Carlotto valorando su denodada lucha por los derechos humanos desde la Presidencia de la Asociación Abuelas de Plaza de Mayo y a su búsqueda incansable por restituir la identidad de los hijos de los desaparecidos.

En noviembre de 1977, Laura Carlotto de 23 años de edad, fue secuestrada por la dictadura argentina en La Plata, cuando estaba embarazada de tres meses. Años antes, su madre, Estela de Carlotto, frente al recrudecimiento de las medidas represivas, intentaría disuadirla de continuar en la militancia política, sugiriéndole colaborar en una casa cuna, por ejemplo. Laura respondió que esos eran remiendos, que lo que realmente hacía falta era un cambio social radical y que ella y miles de sus compañeros darían su vida para cambiar la realidad.

Estela perdió a Laura y a Guido, su nieto, al que buscó infructuosamente junto a sus compañeras durante 36 años. Guido fue encontrado este año. Recuperó su nombre y su historia. También la memoria de sus padres y el reconocimiento de su sensibilidad reflejada en la de ellos. Abrazó a su abuela en un instante que durará para siempre y calmará en parte el dolor del pasado.

La noche más larga

La Presidenta del Comité, Embajadora Aída García Naranjo, expresó que con este gesto se rinde tributo a una madre y abuela símbolo, “a una mujer coraje, que nos representa en América Latina y en el mundo entero. Estela de Carlotto enfrentó una larga noche, pero es una vencedora del miedo”, afirmó. 

García Naranjo relató que todos los hijos de Estela militaban en los años setenta. Laura era estudiante de Historia en la ciudad de La Plata y militaba en el peronismo, Claudia pertenecía a la Juventud Universitaria Peronista, y Miguel integraba el Centro de Estudiantes de su escuela Secundaria. “El 5 de agosto de 1977, las Fuerzas Armadas secuestraron a su esposo Guido Carlotto, que fue liberado luego del pago de 40 millones de pesos, equivalente a 30.000 dólares de esa época, luego de haber sido torturado”, recordó.

Estela comenzó a participar de las actividades de las Abuelas de la Plaza de Mayo en 1978. “El mundo entero vio movilizarse a las Abuelas de la Plaza de Mayo, que se convirtieron para todos nosotros en un símbolo de esa lucha y en paradigma de lo que significó ese recorrido, día tras día, en una excepcional simbología de lo que representaba esa nueva forma de lucha y de decir que querían a sus hijos y a sus nietos y que buscaban a sus desaparecidos, como sucedió en toda América Latina”, indicó.

El 25 de agosto de 1978, Estela de Carlotto fue convocada por los militares y le fue entregado el cadáver de su hija, ya no cabían las esperanzas de hallarla con vida.

“Durante casi cuatro décadas busco a Guido y colaboró para encontrar a los nietos de miles de desaparecidos, durante los años de la Junta Militar argentina. El 5 de agosto de 2014, a los 84 años, después de casi 40 años de lucha y de otros 113 nietos recuperados, Carlotto pudo añadir otro capítulo a su historia y pensar de nuevo en la madre asesinada de Guido, en su Laura, y que ella estaría diciendo -Mamá, ganaste una batalla larga. Muchas veces las mujeres hemos perdido las carreras de 100 metros, pero ganamos las de resistencia, esas que son a largo plazo”, reflexionó.

Nadie quiere morir

 “Yo nací en los treinta y en esos años comienzan las dictaduras en mi país. Las dictaduras cívico militares fueron sucesivas y permanentes. Nos enseñaron a ser acatadores y serviles, lo que nos transformó de un país rico, a uno pobre y sometido”, relató.

“Cuando yo quería que mi hija se fuera le decía -Laura, te tenés que ir, están matando a tus compañeros. Su compromiso político y el de sus compañeros fue creciendo y haciéndose cada vez más fuerte y contundente. Me dijo que no se iba a ir porque su proyecto estaba en el país y que si la sacábamos iba a volver, porque seguramente solo dormida podríamos llevarla. -Mamá, nadie quiere morir, todos tenemos un proyecto de vida, pero miles de nosotros vamos a morir y nuestra muerte no va a ser en vano. Esas palabras son las que llevo incorporadas a ese cambio en mi mentalidad”, recordó.

El desenlace se produjo y Estela tuvo que enfrentarse a la ausencia de su hija. “Un día no llamó, no escribió y desde ese día mi vida es otra. Uno busca a un hijo o una hija y si fue a un baile y no vuelve, mira el reloj para ver cuándo regresa y la va a buscar siempre. Si además se agrega, como en el caso nuestro, que la hija estaba embarazada en el momento del secuestro y que ya íbamos probando que esos niños nacían, buscar esas dos generaciones era lo lógico. A mí me inspiró el amor a mi hija, a ese nieto que buscaba, a sus compañeros”.

“Qué horrible hubiese sido quedarme en mi casa llorando, envejeciendo, sin hacer nada. Qué bueno es poder envejecer haciendo, no para uno, sino para otro. Las Abuelas de Plaza de Mayo no soy yo sola, son mis amigas, mis hermanas. Nacimos de una búsqueda solitaria primero, luego salimos juntas tomadas de las manos, esa cosa femenina casi de decir ‘vamos’”.

La búsqueda continúa

“Y vamos a seguir, aunque usemos bastón, aunque caminemos más despacio. El bastón es de tanto caminar, de gastar baldosas, no solo en la Plaza de Mayo, en el mundo. De no arrodillarnos nunca. Antes el  bastón, que caer de rodillas para negociar nada, para negociar la libertad de nuestros hijos”, aseguró.

Acerca de Guido enfatizó en el hecho de que desde su desconocimiento de quién era, algo en su interior lo hacía empatizar con la causa de las Abuelas. “No sabía que era hijo de desaparecidos, pero hacía cosas por la lucha de los derechos humanos en el país, como participar de Música por la identidad, y había visitado la ex ESMA, ese centro clandestino de detención emblemático, donde también funcionaba una maternidad. Él había ido sin saber que era hijo de desaparecidos. Algo lo llevaba…”.

“Hoy me han dado palabras maravillosas que alimentan mi alma, me dan fuerza y me dan ganas de seguir. Sola no podría haber hecho nada, solo la unidad, en todos los órdenes de la vida, da sus frutos”, valoró.

El homenaje

El Secretario General de la Aladi, Carlos Chacho Álvarez, definió a Estela como una mujer que tuvo el coraje y “que supo transformar el dolor, la pérdida y el sufrimiento en una gran gesta colectiva, cargada de un temple extraordinario, y de amor y esperanza”.

Álvarez señaló que entre los crímenes de lesa humanidad que cometió la dictadura argentina, hay uno “que nos eriza la piel cuando lo nombramos: el robo y el secuestro de los recién nacidos, de los que morían en cautiverio. El robo de los hijos de los desaparecidos y de los asesinados. Esto fue parte de una tragedia que cambió la vida de muchas familias y de muchas mujeres, madres y abuelas”.

“También había mujeres como Estela, una mujer común, una maestra de escuela, que a partir de ese sufrimiento dedicó su existencia y su lucha a encontrar esos nietos desaparecidos, devolverles su identidad, restituirles su biografía, poder encontrarse con ellos mismos. Recolocó en el centro el valor de la verdad como innegociable y el valor de la justicia para reparar en algún sentido tanto dolor y tanta pérdida”.

Por último, destacó que Estela siempre trabajó con la idea de la democracia y de la paz. Nunca con la idea de revancha, de venganza y de violencia. “Cuando uno lucha incansablemente por una causa, más tarde o más temprano, siempre se cosechan los frutos y se obtiene una recompensa”.

El Ministro de Relaciones Exteriores, Doctor Luis Almagro, indicó que Estela de Carlotto es un ejemplo de “coherencia, fortaleza, dignidad, tenacidad, que tiene que ver con la lucha que en determinado momento, tiempo crítico de la Historia y de su vida, se planteó. Su lucha nos representa a todos, porque tiene que ver esencialmente con la dignidad humana”.

“El Uruguay fue parte de la represión, de la mentira, esa mentira que se extendió en el tiempo, cuando figuras de nuestro sistema político decían que acá no había hijos de desaparecidos. El Uruguay fue parte de la injusticia y aún lo es, porque no todo el mundo sabe la verdad, ni todo el  mundo ha tenido su reparación”.

“Hoy sabemos que no es el tiempo sino la verdad y la justicia la que cura las heridas. No podemos perder nunca la memoria de la aberración de las dictaduras de América Latina”, concluyó.

Durante el homenaje, el actor Juan Leirado leyó la carta que Estela escribió a Guido cuando este cumplió 18 años. En uno de sus pasajes le decía: “Estarás creciendo en tus soñadores y bellos 18 años con otro nombre, Guido. No es tu papá y tu mamá los que festejen contigo el ingreso a la adultez, sino tus ladrones. Lo que no se imaginan es que en tu corazón y tu mente llevas, sin saberlo, todos los arrullos y canciones que Laura, en la soledad del cautiverio susurró para ti, cuando te movías en su vientre. Y despertarás un día sabiendo cuánto te quiso y te queremos todos. Y preguntarás un día dónde puedo hallarlos”.

También se leyó la carta que le escribió cuando su nieto cumplió 30 años y dos cartas, una del escritor Eduardo Galeano y otra del Presidente de la República José Mujica.

“La democracia tiene todavía bastante camino por recorrer en varios países latinoamericanos. No es fácil borrar la herencia de los cuarteles, donde se practicaba el tiro al blanco fusilando prisioneros, y los uniformados disfrutaban sus ratos libres inventando nuevos métodos de tortura. No es fácil, digo, borrar esta herencia. No es fácil, pero se puede. Estela de Carlotto simboliza la recuperación de la memoria prohibida. La memoria ayuda a recuperar el pasado perdido. La amnesia ayuda a morir. Usted elige”, escribió Galeano.

“Los frutos de su interminable lucha, hoy se ven con la aparición de más de un centenar de Nietos, entre los que se encuentra el suyo, y que han podido reunirse con sus familias, de las que el régimen los había retirado al nacer en cautiverio”, expresó el Presidente.

Fotos: Pablo Nogueira para OEI

Mensaje de Presidencia de la República

Carta de Eduardo Galeano para Estela de Carlotto y todas las Abuelas

Carta de Estela de Carlotto a su nieto en su 18 cumpleaños

Carta de Estela de Carlotto a su nieto en su 33 cumpleaños

 

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