Las Abuelas de Plaza de Mayo encontraron al nieto de Estela de Carlotto

La Oficina de la Organización de Estados Iberoamericanos-Mercosur en Uruguay y el Instituto Iberoamericano de Educación en Derechos Humanos celebran con emoción, cariño y una inmensa alegría, que las Abuelas de Plaza de Mayo encontraron a Guido, el nieto de Estela de Carlotto, luego de 36 años de una tenaz lucha por esclarecer la verdad.

Al conocerse la noticia de la recuperación de la identidad del nieto número 114, que conmovió a la comunidad internacional, Estela de Carlotto, se reunió junto a su familia, las Abuelas, nietas y nietos que recuperaron su identidad, organismos de derechos humanos y amigos en la histórica casa de Abuelas.

En este marco, expresó que: "quiero compartir con ustedes esta alegría enorme que me brinda hoy la vida. Encontrar lo que busqué y buscamos, mi familia, mis 13 nietos, mis dos queridos bisnietos, mis tres hijos. Que Laura, que pronto se van a cumplir años de su asesinato, sonría desde el cielo y diga y repita lo que ella sabía antes que yo, porque nunca fui una mujer de lucha abierta, sino de lucha, pero no de esta que me tocó vivir tantos años: ‘Mi mamá no se va a olvidar de lo que me están haciendo y los va a perseguir’. Yo no persigo más que justicia, verdad y esto que estamos viviendo que es el encuentro de los nietos. Ahora mi nieto. Y ella estarán diciendo: ‘Mamá, ganaste una batalla larga’”.

Estela informó que “ya lo he podido ver. Es hermoso. Es un artista, es un chico bueno. Y buscó. Él me buscó. Se cumplió aquello que decíamos las Abuelas: ‘Ellos nos van a buscar como nosotros los seguimos buscando’. Él vino a Abuelas. Fue a la CONADI, fue recibido y escuchado. Y hoy me dicen es tu nieto en un 99,999 por ciento”.

Estela de Carlotto expuso las enormes dudas a las que se enfrentan los nietos que acuden a su asociación: “Hay chicos que no vienen porque tienen cariño y como una especie de deuda por quienes los criaron porque ellos les pasan esa sensación de cómo ahora me vas a denunciar, si yo te crié y yo te di de comer… Como si fuera que les hicieron un favor, cuando tenían que haberlos dejado criar con su familia, que nunca fue abandonado. Y los chicos, por reciprocidad, dicen que no vienen porque no quieren que lleven a la cárcel a quienes los robaron. Y se acercan a veces cuando ellos mueren. Y a veces es un poco tarde, porque el abuelo real, la abuela real, se muere también. Yo creo que no los tiene que unir a ellos ningún agradecimiento. Tampoco, odio. Por suerte, ninguno de nuestros nietos es vengativo tampoco… Sino, de que tiene derechos. Y que es la ley universal saber quién es uno, de dónde viene. Porque si no, es el anonimato y del anonimato se pasa a la prole. Las Abuelas no somos quiénes para decidir si los van a juzgar o no, porque eso es la justicia. Abuelas los encuentra, la justicia actúa".

El Director de la Oficina de la OEI-Mercosur en Uruguay, Ignacio Hernaiz, acompañó muy de cerca a Estela y a las Abuelas en la búsqueda de los nietos y; recientemente, compartió junto al equipo de OEI y de 26 profesores uruguayos, referentes de participación de Educación Media, un encuentro con Estela y Manuel Goncalvez en la Casa por la Identidad (la nueva sede en la ex ESMA), donde la Presidenta de Abuelas narró su historia y su denodada lucha por recuperar a sus nietos, apropiados por los genocidas de la dictadura cívico militar argentina (1976-1983).

La búsqueda por la identidad

En junio de este año, un joven que tenía dudas sobre su identidad se comunicó por correo electrónico con Abuelas para conocer su origen. Luego de varios intercambios de mail, realizó su presentación formal por correo postal, dado que vive en otra ciudad.

Posteriormente, se acercó a la sede de Virrey Cevallos a entrevistarse con el equipo de Presentación Espontánea. Ante los indicios de que podía ser hijo de desaparecido, se dio intervención a la Comisión Nacional por el Derecho a la Identidad (CONADI) para coordinar la realización del análisis de ADN en el Banco Nacional de Datos Genéticos (BNDG).

Guido hacía tiempo que dudaba de su origen, incluso participó de algunas actividades de Música por la Identidad. Sin embargo, recién confirmó que no era hijo biológico de quienes lo criaron a partir de una confesión de alguien cercano a esa familia. Luego de realizados los estudios, el BNDG informó a la CONADI y a la Justicia que aquel joven con dudas era hijo de Laura y Walmir Oscar, el nieto de Estela.

Los padres de Guido

Laura Estela Carlotto nació el 21 de febrero de 1955 en la ciudad de La Plata. Militaba en la organización Montoneros. Sus compañeros la llamaban "Rita". Fue secuestrada el 26 de noviembre de 1977 en su domicilio de la Ciudad de Buenos Aires.

En ese momento estaba embarazada de dos meses y medio. Walmir Oscar Montoya nació el 14 de febrero de 1952 en Comodoro Rivadavia, provincia de Chubut. Su familia y amigos lo llamaban "Puño" o "Puñalito". Era integrante de la organización Montoneros y sus compañeros le decían "Petiso", "Chiquito" o "Capitán Jorge". Walmir Oscar fue secuestrado a fines de noviembre de 1977 y posiblemente haya permanecido detenido en el CCD "La Cacha". En mayo de 2009, en el marco de la Iniciativa Latinoamericana para la Identificación de Personas Desaparecidas llevada adelante por el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF), sus restos fueron identificados. El joven había sido inhumado como NN en el cementerio de Berazategui el 27 de diciembre de 1977.

Por testimonios, se supo que Laura permaneció detenida en el CCD en "La Cacha". El 26 de junio de 1978, dio a luz un niño al que llamó Guido en un Hospital Militar. Luego del parto, fue regresada al CCD "La Cacha" sin su bebé. El 25 de agosto de 1978, la joven fue asesinada y, en 1985, sus restos fueron exhumados en el cementerio de La Plata e identificados por el EAAF.

En la actualidad, Estela de Carlotto tiene 83 años y el nieto 36. Laura, la hija de Estela y madre de Guido, habría cumplido 60 si no la hubiesen asesinado a los 23.


Años de espera

El 26 de junio del 2011, Estela de Carlotto publicó en Página 12 una carta dirigida a su nieto que reproducimos a continuación:

“A mi querido nieto Guido

Hoy cumples 33 años. La edad de Cristo como decían, “decimos”, las viejas. Con esta inspiración pienso en los Herodes que “te mataron” en el momento de nacer al borrar tu nombre, tu historia, tus padres. Laura (María), tu madre, estará llorando en este día tu crucifixión y desde una estrella esperará tu resurrección a la verdadera vida, con tu real identidad, recuperando tu libertad, rompiendo las rejas que te oprimen.

Querido nieto, qué no daría para que te materialices en las mismas calles en las que te busco desde siempre. Qué no daría por darte este amor que me ahoga por tantos años de guardártelo. Espero ese día con la certeza de mis convicciones sabiendo que además de mi felicidad por el encuentro tus padres, Laura y Chiquito y tu abuelo Guido desde el cielo, nos apretarán en el abrazo que no nos separará jamás.

Tu abuela, Estela”.

Fuentes: Abuelas de Plaza de Mayo, El País de Madrid y Página 12.
Fotos: Rolando Andrade para Abuelas de Plaza de Mayo / Archivo de OEI

 

 

 

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